Te quiero....
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Te quiero....
Estaba tumbada sobre la cama, de medio lado, helada de frio y tratando de darme aunque sea un poco de calor, acurrucándome como si estuviera dentro del vientre de mi madre.
Me sentia triste, desvalida y hasta vulnerable, tratando de coger fuerzas de alguna manera, recostada sobre mi lado de la cama.
Entonces llegó el, mi marido, el hombre que mejor me conoce y que casi siempre sabe lo que necesito en cada momento. Se acercó hacia mi, muy despacio y con mucha ternura, se acurruco a mi lado, cubriendo mi espalda y rodeándome con sus brazos fuertes y fornidos del trabajo duro de cada día.
Por momentos recobré el aliento, y un halo de paz y de seguridad me inundó por completo, haciendo que yo misma me estremeciera y me acurrucara aún más pegándome a él.
Deseaba que me abrazara, que me besara suave y lentamente por el cuello, por mis hombros casi al descubierto, ... que deslizara sus manos acariciando cada parte de mi cuerpo como descubriendo el mundo por primera vez , con ilusón y con calma, mucha calma.
Notaba como mi respiración se aceleraba, como unos leves gemidos se me escapaban sin poder yo misma evitarlo, sentía cada vez más su presencia, su fuerza y su miembro erecto pegado contra mi.
solo la ropa que aun nos tenía envueltos impedía que nuestros cuerpos se mezclaran y que el roce piel con piel fuera directo y real.
Entonces empezamos a desnudarnos poco a poco sin volverme aún hacia atrás, me encanta que me agarre por la espalda y me rodee y me excite poco a poco hasta no aguantar más.
Sus manos se deslizaron hasta mi lugar más intimo y privilegiado, para acariciarlo con suavidad y ternura, con el intento de darle placer , de que estuviera a punto, pero pronto pudo comprobar que mis jugos emanaban solos con la excitación que habia provocado en mi desde antes.
Fue el momento de girarme, de besarle con pasión, con amor y con ternura pues mi cuerpo se habia ido calentando poco a poco gracias a su buen hacer conmigo y ya sólo podía dejarme llevar y desear sentirlo dentro, mas dentro de mi aún si cabe.
Se colocó encima mia con delicadeza, sin prisas y mirándome a los ojos, rozando mis labios y escuchando un leve quejido cuando me penetró como si estuviéramos haciendolo por primera vez.
Muy despacio comenzó a moverse dentro de mi, mientras tanto nuestros cuerpos seguían en contacto, su pecho con mis senos, su barriga con la mia, sus manos en mi pelo clavando su mirada en mis ojos, su boca deborando la mia y ese moviento que cada vez se aceleraba mas y mas....
Cambiamos de posturas pero siempre tratando de estar cerca, juntos y en contacto, necesitaba su cuerpo, su calor, su olor, su amor, para sentirme segura, protegiada y amada de verdad.
Al final me coloqué boca abajo con las rodillas ligeramente flexionadas, mientras el me penetraba por detrás y me cubría con todo su cuerpo, ...
una mano mia se deslizó hacia mi clítoris que pedia a gritos conseguir el orgasmo que le llevará a sentirse plenamente unida a el en ese momento de fusión entre ambos, y así continuamos con sacudidas cada vez más intensas, con roces voraces que arrancaban movientos de mi sin poderlos controlar, con un extasis a punto de culminar hasta que ambos gritamos a la vez tocando el cielo con nuestras manos y dichosos de hacer el camino juntos.
Dos palabras salieron de nuestras bocas casi al unísono, "Te quiero" y reposamos.
Me sentia triste, desvalida y hasta vulnerable, tratando de coger fuerzas de alguna manera, recostada sobre mi lado de la cama.
Entonces llegó el, mi marido, el hombre que mejor me conoce y que casi siempre sabe lo que necesito en cada momento. Se acercó hacia mi, muy despacio y con mucha ternura, se acurruco a mi lado, cubriendo mi espalda y rodeándome con sus brazos fuertes y fornidos del trabajo duro de cada día.
Por momentos recobré el aliento, y un halo de paz y de seguridad me inundó por completo, haciendo que yo misma me estremeciera y me acurrucara aún más pegándome a él.
Deseaba que me abrazara, que me besara suave y lentamente por el cuello, por mis hombros casi al descubierto, ... que deslizara sus manos acariciando cada parte de mi cuerpo como descubriendo el mundo por primera vez , con ilusón y con calma, mucha calma.
Notaba como mi respiración se aceleraba, como unos leves gemidos se me escapaban sin poder yo misma evitarlo, sentía cada vez más su presencia, su fuerza y su miembro erecto pegado contra mi.
solo la ropa que aun nos tenía envueltos impedía que nuestros cuerpos se mezclaran y que el roce piel con piel fuera directo y real.
Entonces empezamos a desnudarnos poco a poco sin volverme aún hacia atrás, me encanta que me agarre por la espalda y me rodee y me excite poco a poco hasta no aguantar más.
Sus manos se deslizaron hasta mi lugar más intimo y privilegiado, para acariciarlo con suavidad y ternura, con el intento de darle placer , de que estuviera a punto, pero pronto pudo comprobar que mis jugos emanaban solos con la excitación que habia provocado en mi desde antes.
Fue el momento de girarme, de besarle con pasión, con amor y con ternura pues mi cuerpo se habia ido calentando poco a poco gracias a su buen hacer conmigo y ya sólo podía dejarme llevar y desear sentirlo dentro, mas dentro de mi aún si cabe.
Se colocó encima mia con delicadeza, sin prisas y mirándome a los ojos, rozando mis labios y escuchando un leve quejido cuando me penetró como si estuviéramos haciendolo por primera vez.
Muy despacio comenzó a moverse dentro de mi, mientras tanto nuestros cuerpos seguían en contacto, su pecho con mis senos, su barriga con la mia, sus manos en mi pelo clavando su mirada en mis ojos, su boca deborando la mia y ese moviento que cada vez se aceleraba mas y mas....
Cambiamos de posturas pero siempre tratando de estar cerca, juntos y en contacto, necesitaba su cuerpo, su calor, su olor, su amor, para sentirme segura, protegiada y amada de verdad.
Al final me coloqué boca abajo con las rodillas ligeramente flexionadas, mientras el me penetraba por detrás y me cubría con todo su cuerpo, ...
una mano mia se deslizó hacia mi clítoris que pedia a gritos conseguir el orgasmo que le llevará a sentirse plenamente unida a el en ese momento de fusión entre ambos, y así continuamos con sacudidas cada vez más intensas, con roces voraces que arrancaban movientos de mi sin poderlos controlar, con un extasis a punto de culminar hasta que ambos gritamos a la vez tocando el cielo con nuestras manos y dichosos de hacer el camino juntos.
Dos palabras salieron de nuestras bocas casi al unísono, "Te quiero" y reposamos.
venus- Mensajes: 5
Fecha de inscripción: 03/10/2008
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