El valor del silencio por Bernabé Tierno
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El valor del silencio por Bernabé Tierno
EL VALOR DEL SILENCIO Por Bernabé Tierno
En Proverbios 17 se puede leer: “Hasta el necio, cuando calla, es contado por sabio”. Sin embargo, aunque son muchísimos más quienes defienden el valor del silencio, no faltan los detractores. Como Francis Bacon, que afirmó que es “la virtud de los tontos”, o Jean de la Brugere que, en la misma línea peyorativa, lo define como “el ingenio de los necios”. Personalmente, y poniéndome del lado del sentido común, pienso que son necesarios muchos años de sabiduría y de experiencias vividas para saber cuándo es tiempo de hablar y cuándo lo es de callar. Por eso, en este tema, estoy más cerca de los postulados de Ernest Hemingway, quien afirmó que se necesitan 2 años de la vida para aprender a hablar y 60 para saber callar.
La cuestión, por tanto, es saber discernir con exactitud cuando debemos permanecer en silencio. Bien porque hablar no va a conducir a nada o porque si lo hacemos corremos el riesgo de perjudicar a los demás o, incluso a nosotros mismos.
¿Por qué perder tiempo y energías pretendiendo convencer a alguien de quien se sabe, con toda certeza, que no sólo no va a entrar en razón, sino que va a montar en cólera, se va a sentir fatal e incluso padeceremos nosotros mismos? El silencio, en este caso, resulta más rentable.
Hacer mutis por el foro es lo más sensato, pues como dice E. Zamacois: “El silencio es la elocuencia de los que han sufrido”: Digan lo que digan, el silencio, el arte de saber callar a tiempo, puede ir cargado de una ‘voz’, de un mensaje interior más claro y directo que las palabras, y convertirse en el oro del alma. Mariano José de Larra, en El don de la palabra, afirma: “El gran talento no consiste precisamente en saber lo que se ha de decir, sino en saber lo que se ha de callar”: Lo mejor, entonces, sería hacer los primeros pinitos como aprendices de sabio apreciando en su justo valor la oportunidad del silencio.
En Proverbios 17 se puede leer: “Hasta el necio, cuando calla, es contado por sabio”. Sin embargo, aunque son muchísimos más quienes defienden el valor del silencio, no faltan los detractores. Como Francis Bacon, que afirmó que es “la virtud de los tontos”, o Jean de la Brugere que, en la misma línea peyorativa, lo define como “el ingenio de los necios”. Personalmente, y poniéndome del lado del sentido común, pienso que son necesarios muchos años de sabiduría y de experiencias vividas para saber cuándo es tiempo de hablar y cuándo lo es de callar. Por eso, en este tema, estoy más cerca de los postulados de Ernest Hemingway, quien afirmó que se necesitan 2 años de la vida para aprender a hablar y 60 para saber callar.
La cuestión, por tanto, es saber discernir con exactitud cuando debemos permanecer en silencio. Bien porque hablar no va a conducir a nada o porque si lo hacemos corremos el riesgo de perjudicar a los demás o, incluso a nosotros mismos.
¿Por qué perder tiempo y energías pretendiendo convencer a alguien de quien se sabe, con toda certeza, que no sólo no va a entrar en razón, sino que va a montar en cólera, se va a sentir fatal e incluso padeceremos nosotros mismos? El silencio, en este caso, resulta más rentable.
Hacer mutis por el foro es lo más sensato, pues como dice E. Zamacois: “El silencio es la elocuencia de los que han sufrido”: Digan lo que digan, el silencio, el arte de saber callar a tiempo, puede ir cargado de una ‘voz’, de un mensaje interior más claro y directo que las palabras, y convertirse en el oro del alma. Mariano José de Larra, en El don de la palabra, afirma: “El gran talento no consiste precisamente en saber lo que se ha de decir, sino en saber lo que se ha de callar”: Lo mejor, entonces, sería hacer los primeros pinitos como aprendices de sabio apreciando en su justo valor la oportunidad del silencio.
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Luz Maria [b]

Luz Maria- Mensajes: 29
Fecha de inscripción: 17/09/2008
Edad: 31
Localización: Cordoba
sobre el silencio
Vaya luz, tu es que nunca dejas de sorpenderme? Me encantan tus temas, ..., eres especial, ..como me alegro..., el silencio...., ha sido un tema que siempre, me ha interesado, y que he ido tratando, experimentando, y practicando a lo largo de mi vida..., un arquitecto, javier garcía solera-vera, exprofesor, de la universidad de alicante, me aconsejó, ‘silencios elocuentes’, que empieza así.....‘Herman Hesse, sitúa la acción de su novela El juego de abalorios, (Das Glasperlenspiel, 1943) en un futuro no lejano que se caracteriza por la existencia de un arte fundado en el anonimato y en la dimensión suprapersola de sus manifestaciones”......, el libro es de Carles Martí, de ediciones de la UPC, en la ETSAB, ...es una recopilación de cómo diferentes artistas, y desde diferentes, campos del arte, han trabajado con el, desde, jorge oteiza, en la escultura, o mies van der rohe, en la arquitectura, o yasuhiro ozu, en el cine..., jorge luis borges, en la literatura, o Mark Rothko en la pintura; también hay una obra, muy conocida de john cage, un músico y compositor, que se llama, ‘silence’, de 4’33 minutos, eso en silencio, y que también se cuenta, en el libro, ‘escritos al oído’, ed. COATM, en la cual la obra se compone de silencio, y de los ruidos que van haciendo la gente, mientras la oye...por otra parte, Eckhart Tolle, ha sacado su nuevo libro, que se llama, ‘el silencio habla’, para eso, para estar más en la presencia, ...por otra parte, hay un proverbio, budista, que reza así,’si lo que vas a aportar a este mundo es menos rico, o interesante, o positivo que el silencio, más vale guardar silencio’...

victor amor soñador- Mensajes: 21
Fecha de inscripción: 17/09/2008
Edad: 25
Localización: elche, (alicante) victoravcj@hotmail.com
Eckhart Tolle, el silencio habla
SILENCIO Y QUIETUD
Cuando pierdes contacto con la quietud interior, pierdes contacto contigo mismo. Cuando pierdes contacto contigo mismo, te pierdes en el mundo.
Tu sentido más interno de tí mismo, tu sentido de quién eres, es inseparable de la quietud. Ese es el Yo Soy que es más profundo que el nombre y la forma.
La quietud es tu naturaleza esencial. ¿Qué es la quietud? El espacio interno o conciencia en el que las palabras de esta página son percibidas y se convierten en pensamientos. Sin esa conciencia, no habría percepción, ni pensamientos, ni mundo. Tú eres esa conciencia, disfrazada de persona.
El equivalente del ruido externo es el ruido interno. El equivalente del silencio externo es la quietud interna. Cuando quieras que haya silencio a tu alrededor, escúchalo. Esto significa que, simplemente, has de darte cuenta de él. Préstale atención. Escuchar el silencio despierta la dimensión de quietud dentro de tí, porque sólo la quietud te permite ser consciente del silencio. Observa que en el momento de darte cuenta del silencio que te rodea, no estás pensando. Eres consciente, pero no piensas
Cuando te das cuenta del silencio, se produce inmediatamente ese estado de serena alerta interna.
Estás presente. Has salido de miles de años de condicionamiento colectivo humano.
Mira un árbol, una flor, una planta. Deja que tu conciencia descanse en ellos. ¡Qué quietud manifiestan, qué profundamente enraizados están en el Ser! Permite que la naturaleza te enseñe la quietud.
Cuando miras un árbol y percibes su quietud, tú mismo te aquietas. Conectas con él a un nivel muy profundo. Te sientes unido a cualquier cosa que percibes en y a través de la quietud. Sentir tu unidad de ti mismo con todas las cosas es verdadero amor.
El silencio ayuda, pero no es necesario para hallar la quietud. Aunque haya ruido, puedes sintonizar con la quietud subyacente, el espacio en el que surge el ruido. Ese es el espacio interno de pura conciencia, la conciencia misma. Puedes darte cuenta de que la conciencia es el trasfondo de todas tus percepciones sensoriales, de toda tu actividad mental. Siendo consciente de la conciencia surge la quietud interna.
Cualquier ruido molesto puede ser tan útil como el silencio. ¿Cómo? Abandonando tu resistencia interna al ruido y permitiendo que sea como es; esa aceptación también te lleva al reino de paz interna que es quietud. Cuando aceptas profundamente este momento tal como es —tome la forma que tome—, estás sereno, estás en paz.
Presta atención a la pausa: la pausa entre dos pensamientos, al breve y silencioso espacio entre las palabras de una conversación, entre las notas de un piano o de una flauta, o al breve descanso entre la inspiración y la espiración. Cuando prestas atención a esas pausas, la conciencia de «algo» se convierte simplemente en conciencia. Surge de dentro de tí la dimensión informe de pura conciencia y reemplaza la identificación con la forma.
La verdadera inteligencia actúa silenciosamente. Es en la quietud donde encontramos la creatividad y la solución a los problemas.
¿Es la quietud tan sólo ausencia de ruido y contenido? No; es la inteligencia misma: la conciencia subyacente de la que nace toda forma. ¿Y cómo podría eso estar separado de quien tú eres? De allí salió la forma que crees ser, y ello es lo que la sustenta. Es la esencia de todas las galaxias y de las hojas de hierba; de todas las flores, árboles, pájaros, y de todas las demás formas.
La quietud es la única cosa de este mundo que no tiene forma.
Cuando miras un árbol o un ser humano desde la quietud, ¿quién está mirando? Algo más profundo que la persona. La conciencia está mirando a su creación.
En la Biblia se dice que Dios creó el mundo y vio que era bueno. Eso es lo que ves cuando miras sin pensamiento, desde la quietud.
¿Necesitas más conocimiento? ¿Crees que más información, u ordenadores más rápidos, o más análisis científicos e intelectuales van a salvar al mundo? ¿No es sabiduría lo que más necesita la humanidad en estos momentos? Pero ¿qué es la sabiduría? ¿Dónde se encuentra? La sabiduría viene cuando uno es capaz de aquietarse. Sólo mira, sólo escucha. No hace falta nada más. Aquietarse, mirar y escuchar activa la inteligencia no conceptual que anida dentro de tí. Deja que la quietud dirija tus palabras y tus acciones.
Cuando pierdes contacto con la quietud interior, pierdes contacto contigo mismo. Cuando pierdes contacto contigo mismo, te pierdes en el mundo.
Tu sentido más interno de tí mismo, tu sentido de quién eres, es inseparable de la quietud. Ese es el Yo Soy que es más profundo que el nombre y la forma.
La quietud es tu naturaleza esencial. ¿Qué es la quietud? El espacio interno o conciencia en el que las palabras de esta página son percibidas y se convierten en pensamientos. Sin esa conciencia, no habría percepción, ni pensamientos, ni mundo. Tú eres esa conciencia, disfrazada de persona.
El equivalente del ruido externo es el ruido interno. El equivalente del silencio externo es la quietud interna. Cuando quieras que haya silencio a tu alrededor, escúchalo. Esto significa que, simplemente, has de darte cuenta de él. Préstale atención. Escuchar el silencio despierta la dimensión de quietud dentro de tí, porque sólo la quietud te permite ser consciente del silencio. Observa que en el momento de darte cuenta del silencio que te rodea, no estás pensando. Eres consciente, pero no piensas
Cuando te das cuenta del silencio, se produce inmediatamente ese estado de serena alerta interna.
Estás presente. Has salido de miles de años de condicionamiento colectivo humano.
Mira un árbol, una flor, una planta. Deja que tu conciencia descanse en ellos. ¡Qué quietud manifiestan, qué profundamente enraizados están en el Ser! Permite que la naturaleza te enseñe la quietud.
Cuando miras un árbol y percibes su quietud, tú mismo te aquietas. Conectas con él a un nivel muy profundo. Te sientes unido a cualquier cosa que percibes en y a través de la quietud. Sentir tu unidad de ti mismo con todas las cosas es verdadero amor.
El silencio ayuda, pero no es necesario para hallar la quietud. Aunque haya ruido, puedes sintonizar con la quietud subyacente, el espacio en el que surge el ruido. Ese es el espacio interno de pura conciencia, la conciencia misma. Puedes darte cuenta de que la conciencia es el trasfondo de todas tus percepciones sensoriales, de toda tu actividad mental. Siendo consciente de la conciencia surge la quietud interna.
Cualquier ruido molesto puede ser tan útil como el silencio. ¿Cómo? Abandonando tu resistencia interna al ruido y permitiendo que sea como es; esa aceptación también te lleva al reino de paz interna que es quietud. Cuando aceptas profundamente este momento tal como es —tome la forma que tome—, estás sereno, estás en paz.
Presta atención a la pausa: la pausa entre dos pensamientos, al breve y silencioso espacio entre las palabras de una conversación, entre las notas de un piano o de una flauta, o al breve descanso entre la inspiración y la espiración. Cuando prestas atención a esas pausas, la conciencia de «algo» se convierte simplemente en conciencia. Surge de dentro de tí la dimensión informe de pura conciencia y reemplaza la identificación con la forma.
La verdadera inteligencia actúa silenciosamente. Es en la quietud donde encontramos la creatividad y la solución a los problemas.
¿Es la quietud tan sólo ausencia de ruido y contenido? No; es la inteligencia misma: la conciencia subyacente de la que nace toda forma. ¿Y cómo podría eso estar separado de quien tú eres? De allí salió la forma que crees ser, y ello es lo que la sustenta. Es la esencia de todas las galaxias y de las hojas de hierba; de todas las flores, árboles, pájaros, y de todas las demás formas.
La quietud es la única cosa de este mundo que no tiene forma.
Cuando miras un árbol o un ser humano desde la quietud, ¿quién está mirando? Algo más profundo que la persona. La conciencia está mirando a su creación.
En la Biblia se dice que Dios creó el mundo y vio que era bueno. Eso es lo que ves cuando miras sin pensamiento, desde la quietud.
¿Necesitas más conocimiento? ¿Crees que más información, u ordenadores más rápidos, o más análisis científicos e intelectuales van a salvar al mundo? ¿No es sabiduría lo que más necesita la humanidad en estos momentos? Pero ¿qué es la sabiduría? ¿Dónde se encuentra? La sabiduría viene cuando uno es capaz de aquietarse. Sólo mira, sólo escucha. No hace falta nada más. Aquietarse, mirar y escuchar activa la inteligencia no conceptual que anida dentro de tí. Deja que la quietud dirija tus palabras y tus acciones.

victor amor soñador- Mensajes: 21
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